La opinión de experto independiente en la resolución alternativa de conflictos (MASC / ADR)

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En muchos conflictos de carácter técnico —especialmente en el ámbito de la arquitectura, la edificación y el sector inmobiliario— el desacuerdo no nace tanto de una mala voluntad de las partes como de una divergencia en la interpretación de los hechos. ¿Hay realmente un defecto constructivo? ¿Se ha ejecutado conforme a proyecto? ¿Es un problema de mantenimiento, de uso o de diseño? En este contexto, la opinión experta independiente se ha consolidado como una herramienta clave dentro de los métodos adecuados de solución de controversias (MASC / ADR).

 

La opinión experta no sustituye a la mediación, la negociación o el arbitraje, pero puede desempeñar un papel decisivo para desbloquear situaciones enquistadas, reducir la incertidumbre y facilitar acuerdos informados, evitando en muchos casos la judicialización del conflicto.

 

Qué es una opinión de experto independiente

La opinión experta independiente consiste en el análisis técnico realizado por un profesional cualificado, imparcial y ajeno al conflicto, que emite un criterio fundamentado sobre una cuestión concreta objeto de desacuerdo. A diferencia del peritaje judicial, no nace del proceso contencioso ni tiene una finalidad probatoria directa ante un tribunal, sino orientadora y aclaratoria.

 

Su valor reside en aportar una lectura técnica objetiva, comprensible para las partes y centrada en los hechos verificables, alejándose de posiciones defensivas o estratégicas propias del litigio.

 

En el ámbito de la edificación, esta opinión puede versar sobre patologías constructivas, cumplimiento normativo, adecuación a proyecto, valoración de intervenciones, causas probables de daños o alcance razonable de una reparación.

 

Encaje dentro de los MASC / ADR

La normativa y la práctica reciente en materia de MASC reconocen que no todos los conflictos requieren necesariamente un juez, pero sí casi todos requieren claridad. La opinión experta independiente se sitúa precisamente en ese punto intermedio: no impone una solución, pero ayuda a construirla.

 

Puede utilizarse como apoyo previo a una mediación, durante un proceso de negociación entre partes o incluso como base técnica para un acuerdo extrajudicial. En muchos casos, permite reconducir percepciones erróneas, ajustar expectativas y centrar el diálogo en soluciones realistas.

 

Cuando las partes comparten una referencia técnica común y neutral, el conflicto deja de girar en torno a “quién tiene razón” y pasa a enfocarse en “qué se puede hacer” y “cómo se puede resolver”.

 

Diferencias con el peritaje judicial

Aunque ambas figuras comparten base técnica, su lógica es distinta. El perito judicial actúa dentro de un procedimiento contencioso, con reglas procesales estrictas y una finalidad probatoria. La opinión experta independiente, en cambio, se mueve en un marco más flexible, preventivo y colaborativo.

No busca reforzar la posición de una parte frente a la otra, sino ofrecer una visión técnica equilibrada que pueda ser aceptada —o al menos comprendida— por todas. Esta diferencia de enfoque es clave para su eficacia en entornos ADR.

 

El papel del arquitecto como experto independiente

El arquitecto, por su formación transversal y su conocimiento del proceso edificatorio, está especialmente bien posicionado para actuar como experto independiente en conflictos técnicos. No solo analiza proyectos y obras, sino que entiende la interacción entre normativa, ejecución, uso, mantenimiento y expectativas de los distintos agentes implicados.

 

Cuando además cuenta con formación específica en mediación y resolución alternativa de conflictos, su intervención puede ir más allá del diagnóstico técnico, ayudando a traducirlo a un lenguaje comprensible y útil para el diálogo entre las partes.

 

Una herramienta preventiva y estratégica

Incorporar una opinión experta independiente en fases tempranas del conflicto puede evitar escaladas innecesarias, reducir costes económicos y emocionales, y preservar relaciones profesionales o vecinales que, de otro modo, quedarían seriamente dañadas.

En un contexto en el que la justicia promueve cada vez más los MASC como vía preferente, la opinión experta se consolida como una decisión estratégica, especialmente en conflictos donde la base del desacuerdo es técnica y no jurídica.

Resolver un conflicto no siempre exige ganar un juicio. A veces, basta con entender bien el problema. Y para eso, contar con una mirada experta, independiente y rigurosa puede marcar la diferencia.

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